(Susurro)
Recuerdo tu mirada aquella vez,
en medio de la multitud, un destello fugaz.
Meses de risas, secretos al caer,
un lazo invisible que empezaba a brillar.
Éramos dos almas jóvenes en Seúl,
construyendo un mundo, tierno y azul.
De amigos sinceros, a un amor real,
una llama constante, difícil de igualar.
Manos entrelazadas bajo el sol de abril,
promesas susurradas con un suave carril.
Todo era perfecto, estable y gentil,
nuestro pequeño universo, sin fin.
Pero la curiosidad, un viento traidor,
nos arrastró a orillas de un falso fulgor.
Buscando en otros lo que ya teníamos,
cediendo a espejismos que nos envolvían.
Y te dejaste llevar, sin mirar atrás,
buscando en sus ojos un efímero más.
Querías complacer, sin pensar en mi amor,
sin saber que mi puerta siempre estaría sin cerrojo, mi dolor.
Pero en tu mente ahora solo habrá frialdad,
un muro de olvido, queriéndome alejar.
Odiarás este recuerdo, este amor fugaz,
dejando nuestra historia en la fría Seúl, sin compás.
Yo vi tus dudas, sentí tu cambiar,
pero mi lealtad no sabía cómo fallar.
Aunque te perdieras en sus brazos,
mi corazón seguía atado a nuestros lazos.
Nunca pensaste que mi amor era real,
que mi espera era firme, inmortal.
Mientras tú buscabas un nuevo ideal,
yo guardaba intacto nuestro inicial.
Pero la culpa te ciega, la vergüenza te carcome,
crees que mi silencio es un frío desplome.
No sabes que mi amor es fuerte, paciente,
aunque tu partida duela tan inclemente.
Y te dejaste llevar, sin mirar atrás,
buscando en sus ojos un efímero más.
Querías complacer, sin pensar en mi amor,
sin saber que mi puerta siempre estaría sin cerrojo, mi dolor.
Pero en tu mente ahora solo habrá frialdad,
un muro de olvido, queriéndome alejar.
Odiarás este recuerdo, este amor fugaz,
dejando nuestra historia en la fría Seúl, sin compás.
Quizás algún día, en medio de la niebla,
recuerdes mis manos, mi mirada que niega
olvidar tu sonrisa, aquel primer instante,
cuando en Seúl nació un amor tan gigante.
Pero el orgullo te vence, la distancia es cruel,
y ese amor adolescente se desvanece en el cielo.55
Y te dejaste llevar, sin mirar atrás,
buscando en sus ojos un efímero más.
Querías complacer, sin pensar en mi amor,
sin saber que mi puerta siempre estaría sin cerrojo, mi dolor.
Pero en tu mente ahora solo habrá frialdad,
un muro de olvido, queriéndome alejar.
Odiarás este recuerdo, este amor fugaz,
dejando nuestra historia en la fría Seúl... sin compás... (se desvanece)