Dime, con la misma valentía con la que una vez me hiciste temblar, qué fue lo que hiciste para que me enamorara de ti; recuérdamelo con palabras que huelan a verdad, como quien abre una herida para mostrar la cicatriz. Atrévete, dime qué gesto, qué palabra, qué mirada tuviste para que yo me desnudara del miedo y me vistiera de amor contigo, para que cayera rendida en tus brazos como si el mundo solo existiera en tu piel. Y atrévete también a decirme, sin temblar, qué hiciste después, qué abriste mi pecho, qué ausencia sembraste en mis días, para que terminara creyendo que olvidarte era mi única salida; cuéntame cómo me soltaste la mano y me entregaste al vértigo de olvidarte, a esa caída sin suelo que todavía me persigue en las noches sin luna. Aún cargo con la duda de si lo logré o si, en realidad, sigo viviendo contigo en cada vacío que me habita; no me pidas que crea que el amor se fue cuando aún flota en el aire como polvo en un rayo de sol, cuando me arde tu nombre en mi interior y mi cuerpo recuerda las coordenadas exactas de tu abrazo. El amor está ahi pensé, pero era mi imaginación tambaleándose al borde de un precipicio sin regreso, puede caer en tus brazos y salvarnos, o lanzarse al vacío y dejarnos partidos en una muerte lenta que nos apaga de a poco, recuerdo tras recuerdo. Y yo aquí, con las manos abiertas, la sinceridad ardiendo en los dedos, los latidos sangrando en los labios y el alma hecha pedazos en los ojos, espero, como quien se juega la vida, a que decidas si vale la pena saltar conmigo. Te amo J.B.L. Clauchs