Si tomare
las alas del alba,
Y habitare en el extremo de
la mar,
Aun allí me guiará tu mano,
Y me hará tu diestra.
Si dijere
Ciertamente las tinieblas me encubrirán
Aun la noche resplandecerá
tocante á mí.
Aun las tinieblas no encubren de ti,
Y la noche resplandece como el día
Lo mismo son las tinieblas que la luz.
Porque tú pusiste mis riñones
Cubrísteme en el vientre
de mi madre.
Te alabaré
Te alabaré
porque formidables,
maravillosas son tus obras
Estoy maravillado,
Y mi alma lo conoce mucho.
No fué encubierto de ti mi cuerpo,
Bien que en oculto fuí formado,
Y compaginado en lo más bajo de la tierra.
Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.
Así que
¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos!
¡Cuán multiplicadas son sus cuentas!
Si los cuento,
multiplicas más que la arena
Despierto, y aun estoy contigo.
Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.
Así que
¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos!
¡Cuán multiplicadas son sus cuentas!
Si los cuento,
multiplicas más que la arena
Despierto, y aun estoy contigo.