Hola, mi nombre es Flavio López, alias El Panter,
un drogadicto como tantos que hay en este mundo,
pero con una historia que necesita ser contada,
para que no juzguen sin conocer el dolor de fondo.
Desde niño cargué sueños nobles y castillos en el aire,
pero el abandono y el abuso fueron sombras que crecieron conmigo,
la separación de mis padres, un amor que mataba más de lo que daba,
y en la calle encontré refugio en la espiral de la oscuridad.
No soy solo un adicto, soy más que mis errores,
mi pasado duele, pero quiere abrir caminos,
no pido likes ni fama, solo entender y abrir corazones.
¿Te has preguntado por qué alguien se refugia en las drogas?
No somos solo etiquetas, somos historias con raíces profundas,
la sociedad juzga sin mirar atrás ni ver el sufrimiento,
te invito a unirte a esta cadena de amor y esperanza sin fin.
Regresé a Guadalajara con el peso de mil fantasmas,
madre enferma, rechazo, hermanos lejanos y heridas abiertas,
entré al Barrio Pobre Barrio Loco, buscaba pertenecer,
en medio del caos, un amor que trajo embarazo y un matrimonio civil.
Salí de los anexos, busqué fe y superación,
trabajé en San Juan Cosalá con la esperanza en las manos,
perdí a mi madre y caí, pero mi esposa y quienes ayudé me rescataron.
¿Te has preguntado por qué alguien se refugia en las drogas?
No somos solo etiquetas, somos historias con raíces profundas,
la sociedad juzga sin mirar atrás ni ver el sufrimiento,
te invito a unirte a esta cadena de amor y esperanza sin fin.
Comparan pastillas con droga callejera, llaman a unos enfermos, a otros valientes,
olvidan que ambos son adictos, víctimas de una sociedad inconsciente,
y aunque la justicia golpea duro y la cárcel fue mi tormenta,
con fe y resistencia, hoy mi testimonio es luz que alienta.
¿Te has preguntado por qué alguien se refugia en las drogas?
No somos solo etiquetas, somos historias con raíces profundas,
la sociedad juzga sin mirar atrás ni ver el sufrimiento,
te invito a unirte a esta cadena de amor y esperanza sin
No pido aplausos, no busco fama ni premios vano,
solo que mi historia llegue a quien necesite un hermano,
porque detrás de cada adicto hay un niño que aún sueña,
y en el eco de mi voz, ojalá encuentres fuerza y luz eterna.