En el pueblo de la sierra
nació un muchacho sencillo,
le decían “El Forastero”
por buscar siempre el camino.Su casa era de madera,
techo roto y piso frío,
pero en su mirada honesta
le sobraba determinio.
[Coro]
Ay, que suene la guitarra,
que retumbe el acordeón,
este corrido es de un hombre
que venció la situación.
Sin coronas ni riquezas,
con trabajo y corazón,
levantó lo que no había
solo con su inspiración.Desde niño en la cosecha
se curtió bajo el sudor,
levantando las cubetas
antes de que saliera el sol.Mientras otros se rendían
por cansancio o por temor,
él soñaba con estudios
y un futuro mucho mejor.
[Coro]
Ay, que suene la guitarra,
que retumbe el acordeón,
este corrido es de un hombre
que venció la situación.
Sin coronas ni riquezas,
con trabajo y corazón,
levantó lo que no había
solo con su inspiración.Con libretas de segunda
y zapatos por remendar,
cruzó pueblos y veredas
para poder estudiar.Su madre le dio un abrazo
cuando lo vio graduar,
“no traes oro ni pistola,
pero traes dignidad”.
[Coro]
Ay, que suene la guitarra,
que retumbe el acordeón,
que sepan en esta tierra
que hay valor sin ostentación.
Que no ocupa mala fama
quien trabaja con pasión,
la grandeza no se compra,
se forja en el corazón.Hoy regresa a la montaña
convertido en profesor,
enseñando a los muchachos
que el libro vence al rencor.Y en las noches del septiembre
cuando hay fiesta y hay calor,
su corrido se recuerda
en la voz del trovador.
[Coro final]
Ay, que suene la guitarra,
que retumbe el acordeón,
este corrido es del pueblo
que cambió de dirección.
Sin disparos ni violencia,
solo esfuerzo y educación,
porque el triunfo más valioso
es vivir con la razón.