No todo fue sencillo, eso lo sé muy bien,
me tocó caer para volver a renacer.
Cuando el panorama se miraba gris,
descubrí que la fuerza siempre estuvo en mí.
Muchos se alejaron cuando no había qué celebrar,
hoy que el camino cambia quieren regresar.
Aprendí que el silencio vale más que presumir,
y que el trabajo habla cuando quieres construir.
No me hizo la suerte, me hizo el corazón,
las ganas de salir adelante y la convicción.
Voy escribiendo mi historia sin mirar atrás,
porque sé que lo mejor aún está por llegar.
Cada cicatriz me enseñó una lección,
cada caída fortaleció mi decisión.
Hoy camino firme, sin miedo al qué dirán,
porque los sueños grandes nunca se detendrán.
No guardo rencores, solo aprendí la lección,
el tiempo acomoda todo con precisión.
Lo que es para uno siempre encontrará el camino,
y lo demás... se lo lleva el destino.
Desde abajo fui formando cada sueño que abracé,
con orgullo en mi camino y la frente siempre en pie.
Y este corrido termina, pero mi historia no...
porque Marlen Esquivel apenas comenzó.