(Intro — Un golpe de guitarra grave, lento, pesado. Sin ruido extra)
(Como el silencio antes de la tormenta.)
[Verso 1]
Hablan de límites como si fueran reglas prestadas,
como si pudieras negociar con lo que te hace ser tú.
Creen que todo se negocia, que todo se mide,
que con palabras suaves se puede mover la pared.
Pero hay una línea… que no está escrita en papel.
No la dictaron leyes, ni jueces, ni nadie más que yo.
Está tallada en el hueso, grabada en la sangre,
y quien la intente cruzar… ya no me encuentra igual.
[Pre-Coro]
No es arrogancia. No es orgullo mal puesto.
Es saber bien dónde termina mi paciencia
y dónde empieza mi defensa.
[Coro — entra fuerte, firme, sin gritar pero con peso de plomo]
¡No todo el mundo entiende dónde empieza el límite real!
Hay una línea que no se toca, no es negociable, no es igual.
No se pide permiso para cruzarla, no se explica dónde está,
solo se defiende… sin piedad, sin vuelta atrás.
No es un aviso… es una frontera.
No es un capricho… es la verdad entera.
Tú sabes dónde está antes de dar el paso,
y si cruzas la línea… ya no existe el perdón ni el abrazo.
[Verso 2]
Me dicen que soy duro, que exagero, que ceda un poco,
que todo se puede hablar, que todo tiene solución.
No entienden que cuando cedes lo que no debes ceder,
no ganas paz… pierdes el derecho a tenerla.
Puedes hablar de todo, puedes discutirlo todo,
puedes mover montañas, cambiar de opinión mil veces.
Pero esa línea… esa línea que nadie ve…
si la tocas, se acaba el hombre y empieza la ley.
[Puente — más lento, frío, cortante, como una sentencia]
No me pidas que te explique por qué está ahí.
No te lo debo.
No me pidas que la mueva para dejarte pasar.
Porque si la muevo por ti… deja de ser mía.
Y si dejo que la cruces… ya no soy quien la defiende.
Entonces… ¿quién te detendrá después?
[Coro final — más pesado, definitivo, sin temblar]
¡No todo el mundo entiende dónde empieza el límite real!
Hay una línea que no se toca, no es negociable, no es igual.
No se pide permiso, no se avisa, no se da razón…
solo se defiende con todo lo que eres… hasta el último rincón.
¡Sin piedad, sin dudas, sin volver la vista atrás!!
Esa línea es tuya… y nadie tiene derecho a pasar.
[Outro — un último acorde, seco, y silencio]
No la cruces.
Te lo digo para que no tengas que averiguarlo.