No sé decir “te quiero”, no como tú lo esperas.
No porque no lo sienta, sino porque en mí
el amor no viaja por caminos rectos.
Llega en silencio, sin promesas, sin vestidos de futuro.
Tú apareciste cuando todo dormía.
Cuando el amor era rutina
y la piel ya no encendía memoria.
Me miraste distinto,
y yo volví a sentir algo que creía perdido.
Pero no estoy libre.
Mi vida es un laberinto de decisiones viejas
y un hogar que ya no es hogar,
pero aún es techo.
No estás en mis planes,
pero estás en mis noches.
No estás en mi vida,
pero vives en mis pensamientos.
No estoy enamorado como en los cuentos,
pero tampoco te olvido como a una historia más.
Eres pausa en mi ruido.
Eres verdad en mi desorden.
Tú quieres certezas,
yo solo tengo sentimientos que no sé nombrar.
Y aunque no pueda darte lo que mereces,
ojalá entiendas
que en mi manera torpe y callada,
ya formas parte de lo que soy.
No sé decir “te quiero”,
pero cada vez que respiro y pienso en ti,
tal vez… ya lo estoy diciendo.