Tanto reí, tanto logré,
pero el mal te mantuvo pequeño, lo sé.
No dejó brillar tu estrella interior,
pintó tu luz en sombras, sin color.
Hasta el día en que solo importó
volver donde tu risa fuerte sonó.
Tuviste que irte, pues eras peligro
para el mal… y eso yo lo digo.
El mal ya no tiene poder sobre ti,
brillas de nuevo, libre y feliz.
Puedes amar y reír con orgullo,
vivir la vida, despertar tu corazón suyo.
Tu alma perdona, en paz y en calor,
la luz del amor te devuelve el valor.
La estrella en ti arde con fuego fiel,
te muestra lo que el amor es de verdad.
El mal no pudo vencer tu luz,
nunca más se doblará tu cruz.
Has despertado, la noche pasó,
el cielo se abre y libre estás hoy.
La estrella en ti susurra al pasar:
«Vive, vive… yo te voy a cuidar.»
El mal ya no tiene poder sobre ti,
brillas de nuevo, libre y feliz.
Puedes amar y reír con orgullo,
vivir la vida, despertar tu corazón suyo.
Tu alma perdona, en paz y en calor,
la luz del amor te devuelve el valor.
El fuego de la estrella vive en ti,
te abraza y nunca se irá de aquí.
Sigues tu camino sin mirar atrás,
la estrella es tu guía hacia la paz.
El mal ya no tiene poder sobre ti,
brillas de nuevo, libre y feliz.
Puedes amar y reír con orgullo,
vivir la vida, despertar tu corazón suyo.
Tu alma perdona, en paz y en calor,
la luz del amor te devuelve el valor.
Vive, vive, vive…
La estrella arde por ti,
por siempre… hasta el fin.