Conocí a una colombiana de radiante energía,
con buenos sentimientos que contagian alegría.
En poco tiempo, y sin yo imaginar,
se volvió mi amiga, alguien especial.
Sofía su segundo nombre es,
aunque escucharlo no le sienta bien.
Prefiere ser llamada con cariño y razón,
porque su esencia no cabe en una simple mención.
Es estudiosa, brillante, llena de pasión,
con cada meta, avanza con dedicación.
Aunque a veces tropiece y caiga sin querer,
su atención y ternura la hacen siempre volver.
Una amiga así es un tesoro sin igual,
que con su presencia hace todo especial.
Colombiana querida, luz de este poema,
tu amistad sincera siempre será mi emblema.