Ya no sé en qué momento nos volvió rutina
extrañarnos sin decirlo en cada esquina
antes éramos insomnio compartido
ahora somos “en visto” y orgullo herido
Tú buscando ayuda… pero sin pedirla
yo muriéndome por ir… pero sin poder ir
fingiendo madurez frente a la vida
mientras el corazón no sabe mentir
Decimos que estamos bien, pero es mentira
nos acostumbramos a la despedida
ya no somos fuego constante
somos ceniza que todavía respira
Y no fue falta de amor…
fue exceso de distancia
No fue falta de deseo…
fue la vida cobrando relevancia
Dime cómo apago
la costumbre de soñarte
Si mi piel todavía recuerda
la forma en que imaginé tocarte
Nos quisimos en secreto
contra el tiempo y el horario
Y aunque el mundo nos separa
sigues siendo mi escenario
Éramos promesas hechas madrugada
planes que el futuro nunca firmaba
Yo quería salvarte de tus sombras
tú querías salvarme de mis dudas rotas
Pero nadie nos enseñó
cómo amar sin presencia
cómo sostener un “para siempre”
con kilómetros de ausencia
Y aunque nadie nos falló
igual todo se rompió
porque a veces el amor no pierde…
solo no sobrevivió
Extraño tus desvelos en pantalla
tu risa filtrándose en mi almohada
éramos cuerpos que no se tocaban
pero almas que sí se incendiaban
Si vuelves algún día…
no prometo ser el mismo.
Pero prometo que lo que sentí
fue real.
Y todavía late.
Dime cómo apago
esta forma de quererte
Si aunque ya no estés conmigo
sigo hablándole a tu suerte
No dejamos de amarnos…
solo dejamos de intentarlo
Y el silencio interurbano…
terminó por separarnos.