[Verso 1]
Fuimos la tinta azul de un manuscrito,
dos líneas que el destino entrelazó;
un testamento eterno y limpio,
escrito en el altar que el alma nos trazó.
El folio del ayer tiene arrugas,
el tiempo va gastando su color;
pero en las horas tristes y en las fugas,
tu nombre es mi poema de amor.
[Verso 2]
Ya no nos urge andar a la carrera,
la prisa es un idioma que olvidé;
prefiero ser tu eterna primavera,
el viejo libro donde me guardé.
Leemos el final del inventario,
sin miedo a la palabra caducar;
tu pecho es mi refugio y santuario,
el único rincón para habitar.
[Coro]
Nos haremos más viejos en el verso,
gastados como páginas de ayer;
pero ante la marea del universo,
tu piel será mi forma de leer.
Nos haremos más viejos que la herida,
con hilos de ceniza en el cantar;
pero esta hermosa carta de la vida,
ningún invierno la podrá borrar.
[Verso 3]
Tus manos, que hoy repasan mi cintura,
son trazos de una suave vibración;
conservas la perfecta arquitectura
que un día inauguró mi corazón.
Si el pulso de los años nos debilita,
y el cuerpo es un boceto de dolor;
tu boca mantendrá la frase escrita
que me salvó del mundo y su temor.
[Coro]
Nos haremos más viejos en el verso,
gastados como páginas de ayer;
pero ante la marea del universo,
tu piel será mi forma de leer.
Nos haremos más viejos que la herida,
con hilos de ceniza en el cantar;
pero esta hermosa carta de la vida,
ningún invierno la podrá borrar.
[Bongo suave,guitarra acústica suave]
[Pre-Coro]
Y cuando la memoria pierda el día,
y el tiempo borre el último renglón;
se quedará encendida la poesía
que habita en los latidos del cajón.
[Coro Final]
Nos haremos más viejos en el verso,
gastados como páginas de ayer;
pero ante la marea del universo,
tu piel será mi forma de leer.
Nos haremos más viejos que la herida,
con hilos de ceniza en el cantar;
pero esta hermosa carta de la vida,
ningún invierno la podrá borrar.
Nos haremos más viejos en el verso,
gastados como páginas de ayer;
pero ante la marea del universo,
tu piel será mi forma de leer.
Nos haremos más viejos que la herida,
con hilos de ceniza en el cantar;
pero esta hermosa carta de la vida,
ningún invierno la podrá borrar.......
y viviremos siempre en la memoria,
como el final eterno de esta historia.