Verso 1
A mundo Barquisimeto,
por algo voy a arrancar,
montado en mi bicicleta
listo para pedalear.
Ciudad hermosa y despierta,
cielo crepuscular,
tarde naranja que besa
las calles al pasar.
Del Obelisco a la veinte,
tomo la Pedro León,
gente comprando en oferta
los tereques de ocasión.
Todo vibra diferente,
todo suena a corazón.
Pre-Coro
Por la Venezuela avanzo,
sin apuro y sin perfil,
si preguntan hacia dónde,
voy derecho hacia el Sambil.
La Catedral me vigila,
dos gatos pelean allí.
Coro
Barquisimeto me llama,
me enseña a permanecer,
cuadra por cuadra ordena
lo que quiero entender.
Si preguntan de dónde soy,
con orgullo lo diré:
¡Naguará, soy de aquí,
y aquí me quedaré!
Verso 2
En la Vargas cafecito,
tomo impulso y sigo yo,
me voy rumbo a Santa Rosa
donde vive mi devoción.
La Pastora me acompaña,
silenciosa bendición.
Santa Rosa claro y bello,
pueblo de iluminación,
soy plebeyo ante su cielo,
Virgen de mi corazón.
Verso 3
Tanta sed de tanto esfuerzo,
tanto sol al pedalear,
Catalina con queso e’chivo,
malta fría pa’ cerrar.
Sabe a infancia, sabe a barrio,
sabe a casa y a hogar.
Santa Elena me regala
semeruco en bermellón,
Villalón lo pinta eterno,
Virgilio lo vuelve canción.
Puente
Subo por la Ribereña
rumbo a la Rotaria azul,
Antonio Herrera despierta
con su vuelo hacia el sur.
Un batazo rompe el aire,
negra pared, ¡qué virtud!
Ciudad de cuadras exactas,
retícula racional,
Fulgencio habló de su trazo
como un orden mental.
Más cordura entre sus líneas,
más claridad natural.
Coro Final
Regreso al Obelisco,
centro de identidad,
gente noble y sincera
que no se deja engañar.
Si intentas sorprenderlos
te dirán “¡naguará!”
y si intentas timarlos
solo “¡sie’!” escucharás.
Porque aquí en Barquisimeto,
con ingenio bendito,
entre cuadra y pensamiento
inventamos el pepito.