en estilo corrido alegre
De cinco hermanos en fila, él marcó su dirección,
dos hermanas por delante y él cargando el corazón.
Desde niño fue portero, defendiendo con honor,
si no fuera por la pierna, hoy sería selección.
Siempre firme, siempre entero, no se dobla ante el error,
lo que tiene lo trabaja, no le debe a un cabrón.
Nunca pide ni un regalo, ni un peso, ni un favor,
porque sabe que el esfuerzo es la firma del valor.
Él es Pompeyo, presumido de a caballo,
el usa ropa sport y tambien sombrero alzado,
el que presume pero sin malicia,
porque lo suyo lo ha trabajado.
Tiene carácter, pero es de oro,
y aunque parezca siempre enojado,
su gente sabe que tras la facha,
late un corazón bien templado.
Con su esposa a su costado, siempre firme, sin dudar,
levantaron lo imposible con amor y con luchar.
A sus hijos los formaron con respeto y con verdad,
entre gritos y consejos, pero nunca sin amar.
Ama el toro, los caballos, la camisa de Armani bien,
el perfume y el peinado que reluce bajo el sol también.
Y aunque dicen que es mamón, que parece un coronel,
el que lo conoce sabe que es noble hasta la piel.
Tiene amigos que lo quieren, por derecho y corazón,
porque nunca fue de doble, ni de hablar por la traición.
Y si lo miras encabronado, no te asustes compa no,
así es su cara nomás, pero su alma es de campeón.
Él es Pompeyo, el fresca con cara de bravo,
el del porte y el paso pesado,
el que no pide, el construye,
con su familia a su lado.
Y aunque la vida a veces aprieta,
él siempre sale bien parado,
porque los hombres hechos a pulso…
¡nunca necesitan respaldo!
Así suena la historia,
del hombre que aprendió que el respeto y el trabajo
valen más que cualquier regalo…
¡Arriba Pompeyo, el presumido de a caballo!