Desde que llegaste tú, mi preciosa del alma,
brilló el rancho diferente, floreció hasta la sabana.
Con tus botitas y sombrero, caminando entre el corral,
me recuerdas los momentos que solía yo soñar.
Te miro montar segura, con mirada de campeón,
una reina entre potrancas, con corazón de león.
Los becerros te respetan, y los caballos también,
eres fuerza y dulzura, vaquerita de mi bien.
(Coro)
Mi princesa vaquera, del alma va el corazón,
por ti vuelvo a mi infancia, a mi rancho y mi rincón.
Eres canto del ganado, aroma de libertad,
mi Jesiah adorada, contigo quiero montar.
Entre pasto y alambrado, te he visto sonreír, y decir que eres feliz
como el viento entre los cerros, me haces revivir.
Tú me enseñas que el rancho, no es solo tierra y sol,
es un mundo de esperanza, de coraje y de honor.
Y si algún día te preguntan, de qué estás hecha tú,
di que vienes de la tierra, del trabajo y de la luz.
Que llevas en tu sangre, la historia del corral,
y que tu alma vaquera, jamás se va a apagar.
(Coro final)
Mi princesa vaquera, la dueña de mi canción,
por ti vive mi recuerdo y late mi corazón.
En la sombra de un alazán, o en la fiesta del corral,
mi Jesiah hermosa, tú eres mi libertad.