Sol quemando la piel, aire de tomillo
Río Atuel que corre, un viejo durmillo
Por los viñedos que sueñan, al pie de la sierra
Cada surco es la historia, de esta noble tierra
Manos fuertes que siembran, sudor y constancia
Mirando al horizonte, con pura elegancia.
Y al caer la tarde, en San Rafael
El cielo se enciende, como un dulce miel
Un fuego sagrado, que al alma me da
La esperanza que nace, no se apagará.
Sí, en San Rafael, bajo el sol que se va
Sé que el mañana, siempre llegará.
El arado que canta, despierta el trigal
Bajo el cielo gigante, no hay tiempo pa' mal
Se escucha el relincho, de un potro inquieto
La vida sencilla, sin ningún secreto
Amigos de siempre, en la pulpería
Contando las penas, la alegría del día.
Y al caer la tarde, en San Rafael
El cielo se enciende, como un dulce miel
Un fuego sagrado, que al alma me da
La esperanza que nace, no se apagará.
Sí, en San Rafael, bajo el sol que se va
Sé que el mañana, siempre llegará.
Entre el olor a tierra y el viento en el pino
Un nuevo comienzo, para el campesino
No hay sombra que dure, ni noche sin fin
Cuando el alma es fuerte, el camino es sinfín.
Y al caer la tarde, en San Rafael
El cielo se enciende, como un dulce miel
Un fuego sagrado, que al alma me da
La esperanza que nace, no se apagará.
Sí, en San Rafael, bajo el sol que se va
Sé que el mañana, siempre llegará.
San Rafael, donde el sol siempre brillará