En la esquina ardía el sol de Villarrica,
las risas volaban por cada callecita.
Chivo, Pantera y el loco Pliqui,
armaban la ronda, ya se sentía el piki.
Shangay con Cheche, historias sin fin,
Kuati y Jorjupa en modo clandestín.
Rata en la bici, Rasca en la muralla,
Piraña al arco, ¡y saltaba la cancha!
Somos los del barrio Ybaroty,
los que crecimos a puro guaraní.
Entre juegos, rabonas y sueños sin fin,
ahora distantes, pero aún estamos ahí.
Garay y Albert con ritmo y humor,
Joia y Gallo metiéndole color.
Kabaju rebelde, Gringo sin ley,
Guido a lo lejos... ¡qué banda, che rey!
Hoy el tiempo pasó, cada uno en su viaje,
pero el alma del barrio no pierde coraje.
Las noches, las birras, los gritos, la fe,
siguen sonando en mi piel, lo sabés.
Somos los del barrio Ybaroty,
los que crecimos a puro guaraní.
Nos separamos, pero aún vivimos ahí,
en los recuerdos que nunca van a morir.
Si algún día volvemos a cruzar el destino,
que no falte el abrazo ni el vino.
Porque aunque el tiempo quiera borrar el camino,
¡los de Ybaroty jamás se rinden, amigos..