(Verso 1)
A veces cierro los ojos para verte,
porque al abrirlos solo queda el vacío.
Me sigo vistiendo con tus despedidas,
aunque juré que no volvería al frío.
Tu risa suena más en mi mente que en la vida,
como un eco que no quiere morir.
Camino en círculos en nuestra despedida,
esperando que vuelvas a existir.
(Verso 2)
Te busco en lugares donde ya no estás,
pero donde alguna vez reímos juntos.
Me aferro al perfume de lo que se fue,
a los fantasmas de segundos difuntos.
No sé si te extraño, o si me aferro al eco
de lo que fuimos antes de dejar de ser.
Y aunque tu sombra ya no me responde,
yo sigo escribiéndole cartas al ayer.
(Coro)
Te fuiste y yo me quedé en el ayer,
amando a alguien que ya no existe.
Tus ojos viven en mi amanecer,
pero en tu mundo ya no soy ni un chiste.
Sigo aferrado a lo que se rompió,
jugando a que nada se perdió.
(Verso 3)
Cuelgo tu nombre en cada madrugada,
como un abrigo que ya no me abriga.
Le hablo al reflejo, pero no me responde,
ya ni mi sombra se queda conmigo.
Intento borrar lo que nunca escribimos,
romper el lazo que hice sin tus manos.
Pero amar solo fue cosa mía,
y soltar, también… será en solitario.
(Verso 4)
Hoy entendí que no volverás,
que fui yo quien se quedó esperando.
Tus huellas se borraron con la lluvia,
pero sigo besando el suelo que pisamos.
No hay más mensajes por leer,
ni razones para seguir mintiendo.
Solo yo, solo el eco, solo el duelo...
y este amor que sigue ardiendo en silencio.
(Puente)
Me prometí soltar lo que me duele,
pero el alma no obedece a la razón.
Hay besos que no saben de despedidas,
y recuerdos que siguen latiendo en prisión.
(Coro)
Te fuiste y yo me quedé en el ayer,
amando a alguien que ya no existe.
Tus ojos viven en mi amanecer,
pero en tu mundo ya no soy ni un chiste.
Sigo aferrado a lo que se rompió,
jugando a que nada se perdió...
jugando a que aún sigues aquí,
cuando ya no estás… ni para mí.
[Verse]