Viejito, sube la bocina,
Que truene como aquella noche fría donde casi me dejan tirado.
La sangre en la camisa (la sangre en la camisa),
Dame un cigarro rojo pa’ calmar la ira,
Que cuando recuerdo esa madriza, se me eriza toda el alma.
Primo, tú sabes mi marca…
Las manos rotas, la espalda,
Los cuellos que casi me quitan cuando estuve colgado.
No hablen de guerra si no saben de heridas,
Yo vengo de choques donde no todos regresaron.
Mis botas manchadas de polvo y de vida,
El filo del martillo por si toca dar la vuelta.
Perro el corazón, nunca se quiebra,
Pero si me buscan, encuentran la tormenta entera.
Puro Manny en la lucha, viejo…
¡Otro pedo, pero más violento!
Las duras pa’ los impactos,
Tengo cicatrices que hablan más fuerte que cualquier balazo.
La mente hecha un infierno,
Los días oscuros que casi me tumban del cerro.
Y no se sabe si mañana amanezco con vida,
Pero si me tiran, yo me levanto con ira.
El Silverado rugiendo en la noche,
Yuki alerta cuando el aire se pone torpe.
Las uñas marcadas de tanto aferrarme,
A una vida que me quiso enterrar varias veces.
No hay cuento, no hay descanso,
Aquí el alma se templó a puro vergazo.
Las duras pa’ los impactos,
Y si un día caigo, que sepan que caí peleando.