Mariposas en el Estómago: Encuentro Ching Hoy ha sido un día que recordaré por mucho tiempo. Jacqueline, qué decir de ella. Desde que la conocí, todo cambió. Su energía positiva y su carisma inigualable lograron conquistarme de inmediato. Cada momento a su lado me hacía sentir vivo de una forma que no podía explicar. Sin embargo, últimamente he sentido que se va alejando poco a poco, como el agua que filtra entre mis dedos. A pesar de mis intentos por comprender qué está sucediendo, parece que el misterio que rodea su distancia se vuelve cada vez más denso. Mi principal misión era lograr arrancarle una sonrisa, verla feliz era lo que alimentaba mi alma. Pero ahora me encuentro frente a un dilema interno, un sentimiento que crece en mi pecho y se torna cada vez más evidente: siento algo por ella. No puedo explicar con palabras la magnitud de este sentimiento, pero sé que está ahí, latente, esperando a ser descubierto. Jacqueline es más que una simple amiga chingona, es un enigma que despierta emociones desconocidas en mí. Aunque ahora ya no esté cerca para acompañarme o para dibujar una sonrisa en su rostro, su presencia en mi vida ha dejado una huella imborrable. La incertidumbre de no saber qué nos depara el futuro solo agrega un brillo de emoción a este rompecabezas llamado amor