Verso 1
Dicen que una madre conoce el corazón
antes de que el mundo escuche su voz.
Y tú sabías cómo iba a reaccionar
antes de que yo siquiera pudiera actuar.
Me enseñaste a caminar con dignidad,
a tratar a todos con respeto y verdad.
A decir lo que pienso cuando algo no está bien,
pero siempre con humildad también.
Me enseñaste cómo vestir para enfrentar el día,
qué palabras usar cuando la vida desafía.
Cómo mirar de frente en una entrevista,
cómo defender mis ideas sin perder la sonrisa.
Pre-Coro
Y cuando todo parece que va a salir mal,
tú me abrazas y me dices que todo puede mejorar.
Que aunque el camino se ponga difícil,
si sigo luchando voy a avanzar.
Coro
Mamá, siempre estás ahí,
en cada paso que doy.
En cada sueño que cumplí,
porque algo tuyo vive en mí.
En cada vez que me caí,
en cada intento que falló,
tu voz me dijo “levántate,
aún queda mucho por lograr”.
Verso 2
Cuando jugaba fútbol y el gol no quería entrar,
y la rabia me hacía querer abandonar,
tú me decías: levanta la cabeza,
los valientes vuelven a intentar.
Me enseñaste a caer y volverme a levantar,
a no quedarme en el suelo mirando atrás.
A seguir luchando con la frente en alto
aunque el mundo quiera hacerte dudar.
Y con los años logré comprender
que esa lección no era solo para el fútbol también.
Era para cada batalla de la vida,
para cada meta que quiero alcanzar.
Coro
Mamá, siempre estás ahí,
en cada logro que alcancé.
En cada meta que cumplí,
porque primero tú creíste en mí.
Si hoy sigo firme en mi camino
es porque aprendí de ti.
Puente
Hoy entiendo cosas que antes no veía,
sacrificios que hacías cada día.
Cuando dejabas tu plato para darme de comer,
cuando no comprabas algo solo por verme crecer.
Cuando te dormías tarde ayudándome a estudiar,
aunque el cansancio te quisiera ganar.
Cuando preparabas mi desayuno temprano
para que yo saliera fuerte a enfrentar el mundo.
También sabías con quién debía caminar,
aunque yo no quisiera escucharte hablar.
Y con el tiempo entendí que veías más allá.
Verso 3 (futuro)
Y sé que aún queda mucho por vivir,
muchos sueños que están por venir.
Quiero verte sonreír cuando llegue ese día
cuando pongas en mi cabeza el birrete de graduado.
Y sé que un día también pasará
que unos pequeños brazos te abracen
y digan con alegría:
“te quiero mucho abuelita, eres la más divertida”.
Si hoy soy una buena persona en este camino
es porque tú eres mi ejemplo.
Coro Final
Mamá, siempre estás ahí,
no necesitas fecha especial.
Tu amor vive en cada instante
de cada paso que doy al andar.
En cada sueño que cumplí
y en cada meta que lograré
siempre habrá algo tuyo en mí.
Final
Gracias mamá por tu paciencia y tu amor,
por enseñarme a luchar y a creer.
Porque en cada paso de mi vida…
mamá…
siempre estás tú también.