Dicelo Stalonthebeats Esta es mi última carta, mi despedida sincera.
Le toca a mi alma, por fin, ponerse primera.
No más poemas bonitos, ni versos diciendo que te quiero,
meses dando acciones reales… y tú mirando pa’l suelo.
Porque así es la vida:
a veces el que uno quiere, no lo quiere de vuelta,
y por más que uno toque la puerta,
se siente como hablarle a una pared muerta.
Un día —cuando el silencio pese más que mi voz—
te vas a dar cuenta que mis intenciones
eran reales, limpias y mejores que el amor de ficción
que tú buscabas en corazones rotos sin razón.
Pero el tiempo cansa, mi cielo.
Cansa repetir lo mismo sin que tú sientas el desvelo.
Cansa empujar un amor que no arranca,
cansa tratar de encender una llama
donde tú solo dejabas agua.
La vida es así:
nadie valora lo que tiene en frente
hasta que el tren arranca, lentamente…
y cuando miran pa’ ver si todavía estás—
ya uno va llegando a otro lugar.
Así que esta es mi última carta,
mi último verso a tu nombre.
Hoy me enfoco en mí, en mi paz, en mi norte,
porque merezco un amor que responda,
que sienta, que llegue…
no uno que se esconde.
Y si algún día te despiertas
extrañando lo que un día te ofrecí,
recuerda esto:
no fue que no te quise…
es que aprendí, por fin, a quererme a mí.
Ya es muy trade
Dicelo Stalonthebeats