Yo traigo respeto, no me vendo por dinero,
desde abajo fui creciendo, siempre fui verdadero,
muchos hablan de grandeza, pero pocos son sinceros,
yo prefiero demostrarlo con esfuerzo duradero.
Caminando por la vida con la mente concentrada,
aprendiendo de las caídas, de cada puerta cerrada,
porque nada fue regalo, cada meta fue ganada,
y ahora sigo construyendo una historia bien formada.
Voy encima de la rima, brillando como una estrella,
aunque el camino sea largo nunca pierdo mi huella,
cada verso que yo escribo deja una marca bella,
porque sale desde el alma y la verdad la atropella.
Recuerdo aquellos días cuando todo era difícil,
cuando el sueño parecía demasiado imposible,
pero seguí trabajando, manteniendo lo visible,
que la fe y la disciplina hacen todo más accesible.
Suena fuerte en el barrio, retumbando en la avenida,
con los mismos compañeros que han estado toda la vida,
celebrando las victorias y afrontando cada herida,
porque juntos aprendimos que se lucha sin medida.
No me importa la corona si no viene con respeto,
prefiero ser recordado por cumplir cada proyecto,
por mantener mis valores y seguir siempre correcto,
porque el nombre vale más cuando se cuida por completo.
Sigo firme, sigo fuerte, con la vista hacia adelante,
cada obstáculo me vuelve mucho más interesante,
porque el fuego de mis sueños nunca estuvo distante,
y mientras tenga un latido seguiré siendo constante.
Hoy levanto la cabeza, agradecido por el día,
por la gente que me apoya y por toda la energía,
porque nada está perdido cuando existe la armonía,
y mi historia sigue viva mientras escribo poesía.