Ya no estás y sigues aquí,
en cada rincón de mi piel,
en el café que se enfría,
en la cama que no duerme sin ti.
Dije que iba a olvidarte,
mentí como un niño asustado,
porque duele menos fingir
que aceptar que te he perdido de verdad.
Y ahora camino por las calles
donde juramos ser eternos,
y el viento me repite tu nombre
como un eco que nunca se va.
¿Dónde guardo tantas promesas
que se quedaron sin cumplir?
¿Dónde entierro este amor
que aún respira dentro de mí?
Te busco en otras bocas,
te encuentro en otras canciones,
pero nadie sabe amarme
como tú cuando me mirabas en silencio.
Si algún día vuelves,
no preguntes si te esperé…
solo abre la puerta despacio,
que este corazón sigue con tu llave.
Y si ya no vuelves nunca,
déjame seguir fingiendo
que en algún lugar del tiempo
todavía somos tú y yo queriendo.
(Estribillo posible)
Ay, amor, qué cruel es recordarte
cuando ya no estás para abrazarme…
Me enseñaste a volar y luego me soltaste,
y ahora caigo despacio sin poder olvidarte.