La Camada Feliz
Aquí empezó todo, sin ruido ni fe,
un hombre en silencio aprendiendo a creer.
Trece miradas pidiendo un lugar,
trece caminos cansados de andar.
No hizo promesas, no quiso huir,
abrió los brazos y decidió seguir.
Entre el miedo y el frío nació un hogar,
donde el dolor empezó a descansar.
Aquí se ladra con esperanza,
aquí late fuerte la vida otra vez,
del abandono al abrazo sincero,
del miedo al calor de creer.
No hay capas, no hay fama,
solo un corazón fiel,
aquí vive el amor,
La Camada Feliz.
Patas temblando, colas sin voz,
hoy duermen tranquilas bajo el mismo sol.
Cada caricia borra el ayer,
cada latido aprende a creer.
Si alguna vez dudas del mundo cruel,
escucha un ladrido rompiendo la piel.
Hay milagros pequeños que no cambian la fe,
y empiezan cuando alguien dice “ven”.
Aquí se ladra con esperanza,
aquí late fuerte la vida y la paz,
trece almas rotas encontraron su casa,
porque alguien no se rindió jamás.
Aquí no es un lugar,
es un corazón…
Aquí vive el amor.