Yeah,
Dicen que vienen en nombre del orden,
pero el orden que imponen huele a traición.
Esto es por la gente que grita sin micrófono,
por la tierra que sangra sin explicación.
Cruzan fronteras con tanques y rezos,
venden su guerra como progreso.
Mienten en traje, firman en sangre,
el poder les sirve de lenguaje.
Dicen “libertad”, pero encadenan,
hablan de paz, mientras fusilan.
El suelo tiembla bajo mentiras,
y los niños aprenden lo que no olvidan.
Sin permiso, sin perdón,
la invasión no tiene canción.
Solo gritos, polvo y dolor,
solo pueblos pidiendo razón.
No hay bandera que valga una vida,
ni frontera que excuse la herida.
La justicia no se viste de guerra,
ni el amor conquista tierra.
Toman el suelo que nunca fue suyo,
plantan sus sombras, destruyen orgullo.
Dicen que “es su deber divino”,
pero el cielo no firma asesinos.
Cada misil, una historia cortada,
cada discurso, una farsa dorada.
Miran al mundo desde su trono,
creyendo que el miedo les da el trono.
Sin permiso, sin perdón,
la invasión no tiene canción.
Solo gritos, polvo y dolor,
solo pueblos pidiendo razón.
No hay bandera que valga una vida,
ni frontera que excuse la herida.
La justicia no se viste de guerra,
ni el amor conquista tierra.
Y yo le canto a los que resisten,
a los que caen pero persisten.
Porque el silencio también protesta,
cuando la verdad no se presta.
Que tiemble el poder si escucha mi voz,
porque el rap nació para hablar por los dos:
el que lucha y el que calla,
el que cae y el que estalla.
Sin permiso ni perdón,
esto es fuego y revolución.