[Intro]
Damas y caballeros, esta va por aquella preciosa mujer
que una noche tras otra se escapaba por amor
[Verso 1]
Dama preciosa, con vestido sencillo,
traías en los ojos la tarde de abril,
cuando desde la esquina mirabas mi baile,
y decías riendo: “así me gusta a mí”.
Te escapabas de casa con pasos de secreto,
cruzabas la ventana cuidando no hacer ruido,
y yo te esperaba junto al viejo camino,
con el corazón loco por estar contigo.
[Pre-Coro]
Yo te quería más de lo que decía,
pero era un muchacho sin saber hablar,
confundí mis miedos con indiferencia,
y te hice sentir sola estando junto a mí.
[Coro]
Perdóname, preciosa, por mi ignorancia,
por no entender tus ganas de querer,
tú te escapabas sólo para mirarme,
y yo no supe cuánto valía tu fe.
Perdóname, preciosa, si fui tan ciego,
si mi silencio te hizo padecer,
me gustaba que amaras cómo bailaba,
pero más me gustaba bailar junto a ti, mujer.
[Verso 2]
En la fiesta del pueblo buscabas mi mano,
sonaba la banda, temblaba el salón,
y yo daba vueltas presumiendo mis pasos,
sin ver que tu abrazo pedía atención.
Guardabas mis cartas debajo de la almohada,
mentías en casa para verme salir,
y yo, por orgullo, cambiaba de tema,
cuando tú preguntabas si era para mí.
[Pre-Coro]
Hoy comprendo tarde lo que tú arriesgabas,
la puerta entreabierta, tu miedo y tu voz,
no eras una aventura de aquellas noches,
eras la mujer que me entregó su amor.
[Coro]
Perdóname, preciosa, por mi ignorancia,
por no entender tus ganas de querer,
tú te escapabas sólo para mirarme,
y yo no supe cuánto valía tu fe.
Perdóname, preciosa, si fui tan ciego,
si mi silencio te hizo padecer,
me gustaba que amaras cómo bailaba,
pero más me gustaba bailar junto a ti, mujer.
[Puente]
Si pudiera volver a aquella ventana,
no te dejaría marcharte sin saber:
que cada paso que daba en la pista,
lo daba pensando en volverte a ver.
Y aunque la vida nos cambió los caminos,
tu recuerdo no se quiere perder,
mi ignorancia me pesa en el pecho,
porque te quise y no lo supe hacer.
[Último Coro]
Perdóname, preciosa, por mi ignorancia,
por no entender tus ganas de querer,
tú te escapabas sólo para mirarme,
y yo no supe cuánto valía tu fe.
Perdóname, preciosa, si aún te recuerdo,
si en cada baile te vuelvo a encontrar,
me gustaba que amaras cómo bailaba,
pero eras tú quien me enseñó a amar.
[Outro]
Dama preciosa, donde quiera que estés,
si escuchas esta canción, recuerda también:
que aquel muchacho que bailaba por ti,
todavía te quiere, aunque aprendió después.