Ya borré todas tus cartas,
pero no puedo olvidar.
Me dijiste “no hace falta”,
y dolió más escuchar.
Yo guardé tus despedidas
en canciones sin final.
Intenté seguir mi vida,
pero tú sigues igual.
Y entre lo que fuimos,
quedó un “te quiero” sin decir,
tantas cosas que perdimos,
por miedo a decidir.
Nos sobró el silencio,
faltaron palabras,
y en medio del ruido
se fueron las ganas.
Nos miramos tanto
que no vimos nada,
fuimos dos extraños
que fingieron calma.
Tus canciones suenan tristes,
pero sé que hablas de mí.
Y aunque jures que no existe,
todavía estás aquí.
A veces me da coraje
ver tu sombra en otro amor,
como si borrar tu imagen
me curara el corazón.
No te culpo, ni me excuso,
fue el tiempo el que falló,
pero si algo me arrepiento,
fue de no decirte adiós.
Nos sobró el silencio,
faltaron palabras,
nos ganó el orgullo
y el miedo a mirarnos.
Nos hicimos daño
sin querer notarlo,
fuimos todo un cuento
que olvidó el final.
Y aunque no lo entiendas,
aún te sé llorar.