(Verso 1)
En la cuna de Belén, bajo una estrella que guio,
Nació la luz de este mundo, el Verbo que Dios envió.
De linaje de David, y en María su morada,
Una virgen dio a luz la promesa tan esperada.
Profecías milenarias su venida anunciaron,
Del Mesías prometido, los profetas ya hablaron.
Emmanuel, Dios con nosotros, el amor encarnado,
Desde antes de los tiempos, ya su plan fue trazado.
(Estribillo)
¡Oh, Jesús, amor divino, misericordia sin fin!
Tu pasión nos dio la vida, tu bondad no tiene fin.
Por la humanidad entera, tu sacrificio redentor,
Almas que en ti confían, hallan paz y salvación.
Tu nombre es esperanza, un bálsamo al dolor,
Nuestro guía y nuestro faro, nuestro gran Consolador.
(Verso 2)
En Nazaret creciste, con sabiduría y fervor,
Luego al Jordán llegaste, a iniciar tu labor.
Con Juan el Bautista el camino preparó,
Tu ministerio de gracia en Galilea comenzó.
Enseñaste el perdón, el amor al enemigo,
Sanaste a los enfermos, al cansado diste abrigo.
Sobre las aguas anduviste, los panes multiplicaste,
Y a la muerte con tu voz, de su sueño despertaste.
[Verse]2
(Verso 1)
El cielo lloró, con un hondo pesar,
Cuando Dios miró, nuestro errar sin cesar.
Se arrepintió, en su puro sentir,
De la creación que no supo vivir.
Pero su amor, más grande que el dolor,
Diseñó un camino, un redentor.
(Coro)
¡Oh, inmenso amor! Celestial piedad,
Nos dio a su Hijo, por nuestra maldad.
Fe, esperanza, bondad sin igual,
Jesús vino al mundo, a calmar el vendaval.
Mas, ¿cómo el hombre pudo olvidar,
Tan gran bendición, tan noble entregar?
(Verso 2)
Con cada paso, con cada mirar,
Jesús fue la luz, para iluminar.
Nos mostró el sendero, la verdad, la paz,
Un eco divino que nunca se hace atrás.
Su vida, su muerte, su gran ascender,
Todo por nosotros, para renacer.
(Coro)
¡Oh, inmenso amor! Celestial piedad,
Nos dio a su Hijo, por nuestra maldad.
Fe, esperanza, bondad sin igual,
Jesús vino al mundo, a calmar el vendaval.
Mas, ¿cómo el hombre pudo olvidar,
Tan gran bendición, tan noble entregar?
(Puente)
Hemos fallado, ¿cómo corresponder?
A tanta gracia, que nos hace crecer.
Un corazón contrito, una sincera voz,
Para honrar la entrega de nuestro gran Dios.
Que cada aliento sea gratitud,
Por esa promesa, por esa virtud.
(Coro)
¡Oh, inmenso amor! Celestial piedad,
Nos dio a su Hijo, por nuestra maldad.
Fe, esperanza, bondad sin igual,
Jesús vino al mundo, a calmar el vendaval.
Mas, ¿cómo el hombre pudo olvidar,
Tan gran bendición, tan noble entregar?
(Outro)
Recordar tu don, que nos dio la vida,
Tu amor infinito, nunca se olvida.
Amén.
Espero que esta canción y el análisis capturen la esencia de tus sentimientos. Aquí tienes una imagen que evoca la reflexión sobre este amor divino y la respuesta humana:
[Pre-Intro]
por todos los siglos santo Dios su gran misericordia por la humanidad asta la actualidad y los poco ser humano con sus gran fe y esperanza le an dado un equilibrio para santo Dios seguir derramando sus bendiciones