[Verso 1 – Ella]
No me pidas que te entienda,
si fuiste tú quien soltó mi mano.
Te busqué hasta en mi sombra,
y tú, besando el desengaño.
Tus promesas se caían,
como lluvia sobre el lodo.
Yo curándome la herida
y tú, brindando con otro modo.
[Estribillo – Ambos]
Y míranos, tan lejos del ayer,
con los labios rotos de tanto perder.
Fuiste mi fuego y mi cruz,
mi tormenta, mi luz…
y ahora no queda más que el eco de tu voz.
Lo que quedó de ti…
es lo que me dolió de mí.
[Verso 2 – Él]
No te miento, me faltabas
cada noche que intenté olvidarte.
Pero el orgullo me abrazaba,
y me arrancaba de pensarte.
Te amé como no supe amar,
como el ciego que no ve el final.
Y ahora me pesa en el alma
tu perfume en otra almohada.
[Estribillo – Ambos]
Y míranos, tan lejos del ayer,
con los labios rotos de tanto perder.
Fuiste mi fuego y mi cruz,
mi tormenta, mi luz…
y ahora no queda más que el eco de tu voz.
Lo que quedó de ti...
es lo que nunca volví a sentir