Retumba la tuba como trueno,
el acordeón corta el viento…
porque donde hay sangre mexicana,
no existe el arrepentimiento.
Crecí entre calles gabachas, aprendí a moverme vivo,
donde nadie te regala lo que tú mismo has conseguido.
No nací en cerros ni en rancho, pero traigo el mismo filo,
porque el respeto se gana… y yo lo gano a mi estilo.
Michoacán corre en mi sangre, aunque aquí crecí de niño,
una mezcla peligrosa… corazón duro y tranquilo.
Mis hijos cargan lo mismo, fuego limpio en el camino,
si los Vargas van pa’ arriba… compa, nadie se atraviesa en destino.
Soy Vargas y traigo sangre pesada,
la lealtad nunca se acaba,
aunque ande lejos de mi raza,
el orgullo siempre manda.
Donde piso dejo marca,
y si la vida se me alza,
la enfrento con la mirada firmaaaada…
¡porque así camina mi casta!
La calle fue mi escuela, me templó como tormenta,
y aunque crecí en otro suelo, la cultura va en la esencia.
No me doblo ni con presión, ya conozco la resistencia,
porque el que nace con sangre fuerte… nunca pierde la presencia.
Que truene fuerte este corrido pa’ que la tierra lo sienta,
la Familia Vargas firme… de esas que el mundo respeta.
De Estados Unidos al mapa, de Michoacán la potencia…
¡Sangre dura, sangre Vargas… y el que dude, que lo aprenda!