Verso 1
En el día del Señor,
Juan estaba en el Espíritu,
cuando una voz detrás de él
resonó con gran poder.
Como trompeta se escuchó,
majestuosa fue su voz;
el cielo habló, Juan escuchó:
¡era la voz del Señor!
Pre-coro
Y esa voz aún hoy proclama
que Jesucristo es el Señor;
su Palabra permanece,
su verdad no cambiará.
Coro
¡Habla, Señor, queremos escuchar!
¡Habla, Señor, queremos obedecer!
Como trompeta resuene tu voz,
despierta a tu Iglesia, oh Señor.
¡Alfa y Omega, principio y fin!
Rey soberano, ven y habla aquí;
que nuestra vida pueda responder:
“Aquí estamos, queremos obedecer.”
Verso 2
“Lo que tú ves, escríbelo”,
fue el mandato del Señor;
para las iglesias fue enviado
el mensaje que Juan recibió.
Éfeso, Esmirna y Pérgamo,
Tiatira y también Sardis,
Filadelfia y Laodicea:
¡escuchen la voz del Rey!
Pre-coro
No era palabra de hombre,
ni pensamiento terrenal;
era la voz del soberano,
del que reina por la eternidad.
Coro
¡Habla, Señor, queremos escuchar!
¡Habla, Señor, queremos obedecer!
Como trompeta resuene tu voz,
despierta a tu Iglesia, oh Señor.
¡Alfa y Omega, principio y fin!
Rey soberano, ven y habla aquí;
que nuestra vida pueda responder:
“Aquí estamos, queremos obedecer.”
Puente
Si tú hablas, yo escucharé,
si tú llamas, responderé;
si tú mandas, caminaré,
porque tú eres mi Señor y Rey.
Si corriges, recibiré;
si me llamas, volveré;
tu Palabra guardaré,
¡hasta el día en que te veré!
Santo, Santo, Santo,
Jesucristo, eterno Rey.
Santo, Santo, Santo,
por los siglos reinarás.
Coro final
¡Que suene la trompeta!
¡Que se escuche su voz!
¡Que despierte la Iglesia
ante la voz del Señor!
¡Alfa y Omega, principio y fin!
Cristo glorioso, reina sobre mí.
Toda la gloria, la honra y poder
sean para Cristo por siempre!
Final
En el Espíritu quiero estar,
tu santa voz quiero escuchar;
y cuando hables, mi Señor,
mi corazón responderá:
“Habla, Señor, aquí estoy;
tu Palabra obedeceré.
Cristo eterno, soberano Rey,
¡por los siglos te alabaré!”