En medio del valle me hiciste caminar,
huesos muy secos pude contemplar;
no había esperanza, no había vigor,
pero en aquel valle habló el Señor.
Y preguntaste:
“¿Vivirán estos huesos?”
Y solo pude responder:
“Señor Jehová, Tú lo sabes,
solo Tú tienes el poder.”
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[Verso 1]
Huesos esparcidos, secos en extremo,
se había apagado todo aliento;
pero Tu Palabra descendió al lugar,
y lo que estaba muerto comenzó a escuchar.
“Profetiza ahora, habla Mi verdad,
diles a estos huesos que oigan a Jehová”;
y mientras Tu siervo comenzó a proclamar,
hubo un ruido fuerte, comenzaron a juntar.
Hueso con su hueso volvió a conectar,
tendones y carne los vieron formar;
la piel los cubría, podían parecer
cuerpos levantados… pero sin poder.
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[Pre-coro]
Porque no basta parecer que estamos vivos,
no basta tener forma exterior;
si Tu Espíritu no sopla dentro nuestro,
seguimos necesitando Tu aliento, Señor.
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[Coro]
¡Sopla, sopla, Espíritu de Dios!
¡Ven y llena hoy nuestro interior!
Donde había muerte, haz la vida florecer;
por Tu Palabra, haznos permanecer.
¡Sopla, sopla sobre este lugar!
¡Que los huesos secos vuelvan a despertar!
Pon Tu Espíritu dentro de Tu pueblo, Señor;
¡levántanos para Tu gloria y honor!
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[Verso 2]
“Profetiza al espíritu”, dijiste, Señor:
“Ven de los cuatro vientos y sopla con poder”;
y cuando aquel aliento comenzó a entrar,
los que estaban muertos se pudieron levantar.
Ya no eran huesos tirados sin valor,
ni cuerpos inmóviles sin vida interior;
se pusieron firmes delante del Señor:
¡un ejército grande que Su Espíritu levantó!
No fue fuerza humana, no fue religión,
no fueron palabras nacidas del corazón;
fue Tu Palabra santa, fue Tu autoridad,
fue el soplo del Espíritu trayendo vida y verdad.
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[Coro]
¡Sopla, sopla, Espíritu de Dios!
¡Ven y llena hoy nuestro interior!
Donde había muerte, haz la vida florecer;
por Tu Palabra, haznos permanecer.
¡Sopla, sopla sobre este lugar!
¡Que los huesos secos vuelvan a despertar!
Pon Tu Espíritu dentro de Tu pueblo, Señor;
¡levántanos para Tu gloria y honor!
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[Verso 3 – más profundo]
“Se secaron nuestros huesos”, decía Israel,
“nuestra esperanza se perdió también”;
pero el Dios eterno respondió con compasión:
“Yo abriré los sepulcros y traeré restauración.”
Cuando el hombre dice:
“Ya todo terminó”,
cuando no queda fuerza
y la esperanza murió,
todavía permanece
la Palabra del Señor:
¡Lo que Dios determina
lo cumple con Su poder!
Él abre los sepulcros,
Él hace levantar;
Él pone Su Espíritu,
Él vuelve a restaurar.
Y entonces conoceremos
que Él es el Señor;
Él habló y Él lo cumple,
¡sea a Dios todo el honor!
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[Puente – creciendo]
Tú lo dijiste, Tú lo harás.
Tú lo hablaste, lo cumplirás.
Tu Palabra no fallará;
lo que está seco vida tendrá.
Tú lo dijiste, Tú lo harás.
Tú lo hablaste, lo cumplirás.
Pon Tu Espíritu dentro de nosotros;
¡y por Tu Espíritu viviremos!
(Sube la intensidad)
¡Sopla sobre los huesos!
—¡Espíritu de Dios!
¡Sopla sobre Tu pueblo!
—¡Espíritu de Dios!
¡Que esc