Desde chiquillo fue decidido,
el camino nunca fue fácil, lo sabía,
con la frente en alto y el alma encendida,
nada ni nadie lo ha podido tumbar, todavía.
17 años y ya soy un guerrero,
con cada paso más firme y sincero,
en mi corazón, la fuerza de un león,
nada me vence, yo soy el que manda mi canción.
En el brazo una cicatriz,
marca de batallas, de esas que no se olvidan,
pero en mi mente, las enseñanzas de mi viejo,
esos consejos que nunca se terminan.
17 años y ya soy un guerrero,
con cada paso más firme y sincero,
en mi corazón, la fuerza de un león,
nada me vence, yo soy el que manda mi canción.
Los días duros me han enseñado,
que el miedo no es para los que siguen luchando,
con la cabeza alta, mi alma siempre firme,
yo soy mi dueño, no hay quien me derribe.
17 años y ya soy un guerrero,
con cada paso más firme y sincero,
en mi corazón, la fuerza de un león,
nada me vence, yo soy el que manda mi canción.