Verso 1:
Te vi llegar con la luna en la piel,
con el alma temblando de fe.
Tu voz me rompió el silencio,
como un trueno buscando renacer.
Nos juramos un “para siempre” sin tiempo,
con los labios mintiendo verdad.
Y en cada beso se moría un sueño,
que el destino no quiso guardar.
Pre-Coro:
Y ahora somos fuego y ceniza,
una herida que nunca cicatriza.
El amor nos dio alas… y nos quemó,
en su propia sonrisa.
Coro:
Porque amarte fue mi incendio,
mi pecado y mi cielo abierto.
Fui volcán, fui tu invierno,
y en tu adiós me quedé desierto.
Entre el alma y la razón,
sólo queda la contradicción.
Amarte fue mi incendio…
y arder aún es mi bendición.
Verso 2:
Tus ojos me enseñaron el miedo,
tu ausencia me enseñó el valor.
Y aunque el viento se lleve tu nombre,
mi pecho aún grita tu amor.
Quemé mis cartas, mis promesas,
pero el fuego no te borró.
Cada ceniza dice “regresa”,
aunque sé que no hay perdón.
Pre-Coro:
Somos polvo, somos llanto,
somos todo y somos tanto.
Tu recuerdo es un canto,
que no puedo callar.
Coro:
Porque amarte fue mi incendio,
mi refugio y mi tormento.
Fui locura, fui silencio,
y en tus brazos me perdí lento.
Entre el alma y la razón,
sólo queda la contradicción.
Amarte fue mi incendio…
y aún en ruinas, te espero yo.
Puente:
Si el amor duele, que duela así,
con la piel ardiendo por ti.
Prefiero el fuego, prefiero morir,
a vivir sin sentirte aquí.
Coro final (con más fuerza):
Amarte fue mi incendio,
mi principio y mi final eterno.
Fui ceniza, fui universo,
y en tu sombra me quedé preso.
Entre el alma y la razón,
arde aún mi maldición.
Amarte fue mi incendio…
y aún en las llamas,
te amo…