Subiendo por los senderos donde el aire huele a jara, va buscando el peregrino el brillo de tu mirada. Entre pinos y lentiscos, en lo alto del Cabezo, se detiene el pensamiento y se acelera el rezo.
Ya repican las campanas anunciando tu alegría, que Andújar entera sube a verte, Virgen María. Llevas el sol en tu cara y en tu piel la bendición, ese color de aceituna que roba el corazón.
Ay, Morenita de Andújar! Reina de Sierra Morena, tú eres la madre más guapa, la que nos quita las penas. Con tu manto de esperanza y tu mirada de lucero, toda la gente te canta: Cuánto, Señora, te quiero!
Estandartes al compás, caballistas en la sierra, no hay una fe más gitana ni más noble en esta tierra. Cuando te sacan al cerro y el gentío se estremece, hasta el aire se detiene y el milagro florece.
Madre de los pastores, luz de la madrugada, guarda siempre a tus hijos bajo tu santa mirada. Que aunque pase un año entero esperando tu salida, tú eres el faro que guía el rumbo de nuestra vida.
Ay, Morenita de Andújar! Reina de Sierra Morena, tú eres la madre más guapa, la que nos quita las penas. Con tu manto de esperanza y tu mirada de lucero, toda la gente te canta: Cuánto, Señora, te quiero!
En el cerro te quedaste, pero en mi alma te llevo, ¡Viva la Virgen de la Cabeza! La Reina de nuestro pueblo!