Hoy desperté con la voz cansada,
de explicar lo que ya sé.
Miran mi cara, pero no me miran,
solo ven lo que fui ayer.
Los pronombres duelen más que golpes,
y mi nombre suena a error.
Quisiera que por un segundo,
vieran mi corazón.
Porque grito en silencio,
cada vez que dicen “ella”.
Y me pierdo un poco más,
cuando ignoran mi verdad.
Dime quién soy si no el que siente,
si no el que sangra por ser valiente.
No quiero más que me definan,
por la sombra de una niña.
Soy un chico, no lo ves,
solo quiero ser quien es.
Mi reflejo ya no tiene miedo,
pero el mundo aún no cambió.
Las etiquetas pesan tanto,
que hasta el aire se quebró.
Camino entre miradas vacías,
entre risas que no son.
No quiero ser su historia triste,
solo pido comprensión.
Porque cada palabra
me corta como cuchillas.
Y aunque intento sonreír,
a veces quiero huir.
Dime quién soy si no el que siente,
si no el que sangra por ser valiente.
No quiero más que me definan,
por la sombra de una niña.
Soy un chico, no lo ves,
solo quiero ser quien es.
No busco aplausos ni una razón,
solo que escuchen mi corazón.
No soy tu error, no soy tu duda,
soy mi verdad desnuda.
Dime quién soy si no el que vive,
si no el que lucha y sobrevive.
No quiero más que me comprendan,
no soy “ella”, ya no era.
Soy un chico, lo diré,
aunque el mundo no lo cree.