(Estrofa 1)
Las farolas pintan el cristal de la ventana, un dorado solitario y brumoso.
Otra noche desciende de nuevo, una historia sin contar.
Trazo tu nombre en el polvo, sobre este marco polvoriento.
Wanda Hernández, una ráfaga susurrante, una llama parpadeante y perdida.
¿Recuerdas las luciérnagas, aquel verano junto al arroyo?
Tu risa alcanzando los cielos, los secretos que nos decíamos.
Grabamos nuestras iniciales en ese árbol, bajo el llanto del sauce,
y juramos nuestro amor eterno, una promesa que cumpliríamos.
(Estribillo)
Pero las estaciones cambian y las hojas caen, y los ríos encuentran el mar,
y en algún lugar del más allá, te alejaste de mí.
Cada latido de mi corazón resuena bajo, un ritmo de desesperación.
Wanda Hernández, todavía no sé cómo la vida puede ser tan vacía. (Estrofa 2)
Recorro los senderos que solíamos recorrer, la banca del parque fría y gris,
el silencio grita que no estás en casa, al final de cada día.
Me aferro a la fotografía descolorida, tu sonrisa, un destello radiante,
una risa agridulce y dolorosa, un sueño olvidado hace mucho tiempo.
Dicen que el tiempo curará el dolor, que las heridas se desvanecerán y sanarán,
pero cada gota de lluvia que cae te trae de vuelta.
(Estribillo)
y las estaciones cambian y las hojas caen, y los ríos encuentran el mar,
y en algún lugar del más allá, te alejaste de mí.
cada latido de mi corazón resuena bajo, un ritmo de desesperación,
Wanda Hernández, todavía no sé cómo la vida puede ser tan vacía.
(Puente)
quizás en otra vida, bajo una estrella más amable,
nos volveremos a encontrar, escaparemos de esta lucha y sanaremos esta dolorosa cicatriz. Tal vez entonces las lágrimas cesarán y la alegría encontrará su camino,
pero hasta entonces, esta paz hueca es todo lo que tengo que decir.
(Coro)
Porque las estaciones cambian y las hojas caen, y los ríos encuentran el mar,
y en algún lugar del más allá, te alejaste de mí.
Cada latido de mi corazón resuena bajo, un ritmo de desesperación,
Wanda Hernández, todavía no sé cómo la vida puede ser tan vacía.
(Outro)
Wanda, mi Wanda, en la luz que se desvanece,
susurro tu nombre en la noche solitaria.
Y aunque los años vayan y vengan, una verdad permanecerá,
mi amor por ti siempre fluirá, una lluvia interminable.