

Prompt / Lyrics
[Introducción: Guitarra acústica con rasgueo suave, piano discreto] La guitarra marca un pulso íntimo, el piano apenas respira. [Verso 1] El vinilo de tu memoria gira sin cesar, surcos en la sangre que se niegan a borrar. Un mendigo del asfalto, con armónica y fe, me regaló esta mañana una tormenta de café. La ciudad parecía un rompecabezas gris, y yo, cazador de instantes que se quieren quedar aquí. [Pre-estribillo: Entra cello, la atmósfera se eleva] Y de pronto, entre la barra, el azar y la razón, una melodía antigua me partió la voz. No pregunta ni avisa, se cuela sin permiso, un temblor en la garganta, una señal sin aviso. [Estribillo: Entran bombo y batería, energía contenida] ¡Que nunca se es demasiado viejo para los escalofríos! Para nublar los ventanales con brindis ya bebidos. La música no promete ni firma con la piel, sólo ese don antiguo de doler por lo que fue. Te recorre por la espalda como humo de andén, y te descubres llorando sin saber por quién. [Verso 2: Bajo marca el paso, guitarra eléctrica sutil] El camarero suspira contando nostalgias, vigila un reloj cansado que aprieta las horas. Yo miro mi copa vacía, cargada de pasado, y una canción de otro siglo desordena lo ordenado. Es un vals en los tejados, un rock en el ascensor, un boleto sin regreso a un puerto que ya cambió. [Pre-estribillo: Repite, crece tensión] Y otra vez esa fisura en lo práctico y formal, por donde entra un aroma de calle y sal. No es culpa del cansancio ni de la confusión, es la química secreta del recuerdo y la canción. [Estribillo] ¡Que nunca se es demasiado viejo para los escalofríos! Para nublar los ventanales con brindis ya bebidos. La música no promete ni firma con la piel, sólo ese don antiguo de doler por lo que fue. Te recorre por la espalda como humo de andén, y te descubres llorando sin saber por quién. [Puente: Se despeja la instrumentación, piano y voz] Y entonces agradeces. Agradeces el nudo, el golpe, el sí. Agradeces a esa fuerza que no se deja medir. Te dejas mirar por la noche, la calma, la quietud, y le pides prestado al aire un poco más de azul. Porque al tocar fondo hallaste oro entre ruinas, la canción que te devuelve la voz en cada esquina. [Estribillo final: Banda completa, crescendo emocional] ¡Que NUNCA se es demasiado viejo para los escalofríos! Para nublar los ventanales con brindis ya bebidos. La música no promete, es un puente sin final, sólo ese don intacto de volverte a despertar. Te recorre por la espalda como humo de andén, y ya no lloras a ciegas… ya sabes por quién. [Outro: Se apaga la banda, queda guitarra acústica y piano lejano] La última nota cae despacio y se queda.
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Balada folk-rock urbana + destellos de Hook, male
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1/7/2026