Intro – lento, oscuro)
Yeah…
No fue tu culpa,
pero tampoco fue mentira lo que sentí.
(Verso 1)
Yo iba con todo, no sé amar en cuotas,
cuando el pecho se prende no existen las derrotas.
La cabeza gritaba “frena”, el corazón “avanza”,
por eso mis actos bailaban sin balanza.
Ojos de miel, me tenían en guerra,
mirarte era perder el control de la tierra.
No eras promesa, tampoco error,
eras el caos perfecto chocando con mi honor.
(Verso 2 – más agresivo)
Tal vez yo no era el indicado, lo acepto,
pero nadie te miró con un amor tan directo.
No fue obsesión, fue fe mal ubicada,
ilusión vestida de fe equivocada.
Yo no juego a medias, no sé fingir,
cuando siento algo lo quiero construir.
Pero si no hay señal, no hay imperio en pie,
no lucho por migajas aunque sangre la fe.
(Puente)
No es reproche, es protección,
me alejé pa’ no romperme la razón.
La cabeza y el pecho en discusión,
dos idiomas, una sola explosión.
(Verso 3 – metáfora fuerte)
Cuando nos veíamos mi mente era soldadura,
chispas volando, quemando cordura.
Todo brillante, todo peligro,
amarte era fuego sin extintor fijo.
No eras villana, no eras culpable,
solo caminos que no eran iguales.
Yo quería raíz, tú querías viento,
y el amor no se impone, se da en el momento.
(Outro – calmado pero firme)
Hoy guardo distancia, no por frialdad,
sino porque querer también es madurez y verdad.
Si algún día recuerdas quién te amó sin miedo,
acuérdate de este loco…
que se fue, pero fue sincero.