Me siento deprimido, todo esto está jodido,
traigo el pecho blindado pero el corazón partido.
Las drogas y las putas ya no calman este ruido,
cada noche es otro round contra todo lo vivido.
Quiero drogarme y volar, perderme entre el humo,
que se calle la cabeza aunque sea por un segundo.
Pero despierto y la mierda sigue estando en este mundo,
con los ojos bien abiertos y el pasado de difunto.
Con estas fachas las miradas me juzgan,
me ven por la ropa, pero nunca me preguntan.
Creen conocer mi vida porque miran mi apariencia,
no conocen mis derrotas ni conocen mi conciencia.
[CORO]
Que hablen, que miren, que digan lo que quieran,
yo cargo mis heridas debajo de la sudadera.
No necesito aprobación de cualquiera,
si caigo me levanto aunque la noche esté culera.
Que hablen, que miren, que sigan señalando,
mientras ellos juzgan yo sigo sobreviviendo.
Traigo demonios que me siguen respirando,
pero todavía estoy aquí… todavía estoy peleando.
[VERSO 2]
Tengo noches sin dormir y pensamientos clandestinos,
muchas veces quise huir de mí mismo y del camino.
No presumo mis problemas, los convierto en estos ritmos,
cada barra es un recuerdo de los golpes recibidos.
No soy santo, no soy malo, soy producto de la guerra,
de momentos que me hicieron desconfiar de esta mierda.
La calle te hace frío, pero el corazón recuerda
que hasta el más cabrón también se quiebra.
Así que mírame bien antes de hablar de mi persona,
que una cara seria no demuestra lo que esconda.
Traigo cicatrices que ninguna ropa borra,
y aunque el mundo me condene, sigo escribiendo mi historia.
[OUTRO]
No sé cuánto falta…
pero todavía camino.
Todavía respiro.
Y mientras quede una barra,
no me doy por vencido.