Cabizbajo el hombre llegó, y dijo así.
Por el bien de nuestros hijos tenemos que marcharnos de aquí, estaba esperando el momento, para decírtelo que me pasó.
Por la mañana cuando bajaba al pueblo, dos hombres me salieron a la orilla del camino y amenazándo me advirtieron que me tenía que ir, que ir de aquí. A mi compadre lo mataron y lo colgaron de un árbol, y para no correr con la misma suerte me dijeron que me tenía que ir, que ir de aquí.
Veinticuatro horas me dieron para empacar y largarme de aquí.
Con cara de asustada, su mujer respondió, así.
¿Que estás diciendo Ramiro, háblame claro ¿cómo vamos a abandonar la tierrita, que tanto nos costó y nos ha dado el subsistir, pues yo de aquí, de aquí, no me voy a ir.
[Estribillo]
Esta tierra la compramos dejando nuestra piel curtida bajo el sol, ¡Cómo así!, ¿qué nos tenemos que ir?
Aquí me quedo y por lo que eh trabajado, yo, yo, yo me hago respetar.
La quedó mirando, y respondió así:
Es tu decisión, pero si algo le pasa a los niños, será tu problema, pero yo, yo, yo me voy de aquí. La muerte aquí no la voy a esperar, la vida es una, y no la voy a perder solo porque tú, tú, tu te quieres quedar.
[Puente]
Tienes razón. La vida vale más.
Esta tierra no es de nadie. El hombre se empeñó en tomar lo que no le pertenece, pero el Juez de los cielos, que todo lo sabe, que todo lo ve él hará justicia y así pondrá a los culpables, en su lugar.
[Estribillo]
Nos vamos tristes, pero el señor, es mi pastor, y nada en ninguna parte, nos faltará.
Así se fueron caminando y al final hallaron un lugar,
y en la Pradera,
como emigrantes una vida nueva, volvieron a empezar, y a sus hijos allí empezaron a educar.
[Estribillo]
Como judío errante, vagando por todas partes buscando un amanecer y así poder comer, de nuestra vida errante, ahora un emigrante en la vida soy.
[Estribillo]
El pueblo de Israe, Dios lo sacó de Egipto y con su espíritu les dio el abrigo y del cielo les brindó el mana, mana, pan del cielo, era el mana.