En un taller de la esquina suena el ritmo del metal,
Clark el mecánico trabaja sin parar.
Con las manos llenas de grasa y la frente sudada,
sueña con billetes, pero quiere algo más.
[Verso 2]
Maneja una Sierra que ruge como un león,
y aunque busca la fama, no olvida su misión.
Porque en su corazón no hay oro ni mansión,
solo un sueño sencillo: formar su propio hogar.
[Coro]
Clark no quiere solo fama ni riqueza en la ciudad,
él quiere una familia, con su reina de verdad.
Una enfermera hermosa, que vale más que el sol,
es su mujer, su vida, su diamante sin comparación.
No hay mujer que se le iguale, no hay amor como ese amor,
ella es su destino, su refugio, su motor.
[Verso 3]
Ella llega del hospital con el alma cansada,
y Clark la recibe como reina coronada.
Le dice: “mi amor, contigo todo vale más,
y si Dios nos bendice, un hijo vendrá detrás.”
[Verso 4]
Entre herramientas y turnos, se va armando el plan,
no todo es dinero, también hay que amar.
Porque lo que él más quiere, no se compra en un local,
es un hogar lleno de risas, y un futuro familiar.
[Coro]
Clark no quiere solo fama ni riqueza en la ciudad,
él quiere una familia, con su reina de verdad.
Una enfermera hermosa, que vale más que el sol,
es su mujer, su vida, su diamante sin comparación.
No hay mujer que se le iguale, no hay amor como ese amor,
ella es su destino, su refugio, su motor.
[Outro]
Y si la vida le da fama y un millón,
lo va a invertir en abrazos y en su gran bendición.
Porque el sueño más grande no está en el taller,
está en los ojos de ella, su eterno querer.