

Prompt / Lyrics
La luz del pasillo tiembla como si dudara quedarse, la casa aprende mi nombre porque no viene nadie. El móvil boca arriba lleva horas sin respirar, parece un corazón quieto que se cansó de esperar. Las tardes caen despacio cuando no hay a quién contarle que hoy tampoco pasó nada. Y el teléfono no suena, ni siquiera por error, solo el eco de mi nombre rebotando en el salón. Hay silencios que te hablan más fuerte que cualquier voz, cuando el mundo sigue fuera y tú te quedas en off. Ceno con recuerdos fríos en platos que no se acaban, las risas de antes regresan solo cuando nadie las llama. Tal vez me fui apagando delante de los demás, no por falta de cariño, sino por no saber estar bien ya. No es que no quieran verme, es que cansa acompañar a quien siempre va perdiendo. Y el teléfono no suena, porque a veces pasa así, la gente aprende a irse cuando no te ve salir. Hay batallas repetidas que nadie quiere mirar, y uno acaba entendiendo por qué dejan de llamar. No guardo rencor, lo juro, sé que no es fácil quedarse cuando el ánimo se rompe y no sabes cómo ayudarme. Yo también me cansaría de verme siempre caer, de escuchar “todo va bien” cuando no lo está. Y si el teléfono no suena esta noche otra vez, no todo es abandono, a veces es no saber qué hacer. Sigo aquí, sigo aprendiendo a no odiarme por estar mal, aunque el mundo se canse a ratos y yo tenga que esperar a volver a estar bien… o al menos un poco más.
Tags
Pop-rock lento
3:01
No
12/17/2025