Intro: acordeón fúnebre con tuba bélica)
(Se escuchan radios: "F7 en movimiento. Modo guerra. Repliquen…")
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[Verso 1]
En Zacatecas retumban los cerros,
los fantasmas bajan armados de negro,
el convoy ruge en caminos estrechos,
y en el pecho traen bordado: F7 en el chaleco.
Silverados con pixelado camuflaje,
torretas, blindaje, y Barrets en anclaje,
uno con lanza granadas, otro con R15,
y el último en la fila trae la .50 caliente.
No son cuentos, esto es guerra verdadera,
en cada troca hay un Judas que murió por la moneda,
correteamos federales por la libre hasta Jerez,
y a los que no se bajaron, los dejaron sin piel.
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[Verso 2]
Ya sonaron los topones por Valparaíso,
un Black Hawk quiso entrar, y bajó hecho añicos.
Las .223 les tumbaron el motor,
y en las cajas encontraron solo muerte y terror.
Boyka gritó: “¡Que no quede ni uno vivo!”
El Comandante Bardo ya tenía fijo el tiro,
con el Barret dio directo al del escudo antibalas,
y el que quedó llorando, le volaron la cara.
Comandante King marcaba desde Fresnillo,
ordenando la avanzada como ajedrez de niños,
Karina y Ahslyn cerraban la retirada,
con el radio reventando: “objetivo, completada”.
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[Verso 3]
Tres helicópteros bajaron al terreno,
pero solo uno despegó, y lo vieron en el cielo.
En los cerros los colgamos por traición,
y en el pecho les dejamos una carta con razón:
> “Aquí manda F7, esto es por los caídos,
y a cada sapo lo enterramos con sus hijos.”
Los del gobierno ni en pelotón se arriman,
porque saben que en Zacatecas manda la disciplina.
Quieren guerra, les damos más,
con M60 y explosivos caseros listos pa’ tronar.
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[Verso 4]
En Jalpa tronaron seis camionetas,
y en Nochistlán dejamos veinte placas reventadas.
El polvo cubre la verdad y la sangre la sentencia,
en este infierno rojo nadie cruza la frontera.
El patrón nos dio la orden desde el nido,
y aunque tiemble el enemigo, ya firmó su destino.
F7 no es un cártel, es un mito vivo,
el que habla de nosotros, lo enterramos en sigilo.
Ya los radios van callando lentamente,
pero en las brechas aún rugen los valientes.
Las pecheras siguen puestas, la orden sigue en pie,
y en Zacatecas, el demonio tiene nombre: F7.
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(Outro instrumental — fade con tuba grave y guitarra punteada estilo bélico)
(Se escuchan disparos lejanos y un último radio: “Zona limpia. Retirada segura. F7 fuera…”)