Fui hasta Los Hermanos, con ganas de verte,
me dijiste “estoy”, y yo quise creerte.
Pedí Palito de la Selva, con Serenito,
pero el que faltaba… eras vos, maldito.
El helado estaba, la bocha brillaba,
pero tu silla vacía me gritaba.
Y mientras lo comía, pensaba en voz baja:
“Qué fácil mentir cuando el alma no trabaja”.
No sos mi hermano, aunque el cartel lo diga,
porque un hermano no se borra, no se rinde, no se olvida.
Me dejaste solo, con gusto artificial,
y un cucurucho que no pudo tapar tu mal.
Me sente en la vereda, sabiendo que no vendrias, mire al suelo y susurre " traidor de heladeria ".
Y vos, en tu casa, tirado en la cama, observandolo todo con tu camara toda cagada
Ni pasaste por ahí, ni pensaste en salir,
me dejaste pagando, sin nada que decir.
No era tan difícil decir la verdad,
pero elegiste mentir, con total tranquilidad.
Así que brindé con mi helado traicionado,
por el amigo que me dejó plantado.
Y mientras el frío me bajaba al corazón,
pensé: “Puglisi… te ganaste esta cancion "