Levántate
Si hoy las sombras te nublan, si el ánimo se cae,
si sientes un peso interno, que te frena y te distrae,
escucha con el corazón, una verdad que te abraza:
no estás solo en este andar, hay una luz que te enlaza.
Aunque la prueba parezca un camino sin salida,
recuerda que Dios camina a tu lado, es tu guía.
Pero que no se te olvide, orad, aunque tengas miedo,
orad, aunque estés llorando, es tu fiel compañero.
Su amor es el refugio, su voz es el consuelo,
su mano te levanta, te envuelve con su anhelo.
En la quietud del alma, Él te comprende,
su fuerza te renueva, su paz te defiende.
La carga que hoy sientes, no la llevas en soledad,
Él te acompaña en cada paso, te infunde serenidad.
Confía en Su promesa, en Su eterno cuidado,
Él transforma cada instante en un camino iluminado.
Hay poder en creer, en Su amor sin medida,
Él es Quien da la vida, la esperanza y la salida.
Pero que no se te olvide, orad, aunque tengas miedo,
orad, aunque estés llorando, es tu fiel compañero.
Su amor es el refugio, su voz es el consuelo,
su mano te levanta, te envuelve con su anhelo.
En la quietud del alma, Él te comprende,
su fuerza te renueva, su paz te defiende.
No se te olvide nunca, que la oración es tu fuerza,
un lazo que te une a Él, que nunca se tuerza.
Aunque el temor te aceche, o las lágrimas te ahoguen,
la súplica sincera, a Dios siempre conmueve.
Y si el camino es rudo, y la fe parece escasa,
recuerda que Su amor te abraza, que Su gracia te traspasa.
Él está aquí...
Contigo siempre...
No estás solo...
Ora... con fe.