(Verso 1)
La tarde se ha puesto gris
sobre la loma picada.
El cielo se ha abierto en llanto,
una caricia mojada.
Y desde dentro, contigo,
mirando la ventana,
escucho esa vieja orquesta:
la lluvia sobre la chapa.
(Estribillo)
Es el sonido del zinc,
tamborileando sin prisa.
El ritmo de nuestros besos,
envuelto en una sonrisa.
La melodía sencilla
de este amor en la tormenta.
En la Loma Picada y su calma,
nuestra historia se cuenta.
(Verso 2)
Gotas que caen constantes,
un murmullo persistente.
Parecen hablar de nosotros,
de un cariño transparente.
El frío queda afuera,
la humedad no nos toca.
Sólo existe este abrigo,
el calor de tu boca.
(Estribillo)
Es el sonido del zinc,
tamborileando sin prisa.
El ritmo de nuestros besos,
envuelto en una sonrisa.
La melodía sencilla
de este amor en la tormenta.
En la Loma Picada y su calma,
nuestra historia se cuenta.
(Puente)
Cada golpe en el metal,
es un latido compartido.
Un secreto susurrado,
un destino tejido.
No hace falta más riqueza,
ni lujos, ni gran salón.
Si tenemos la lluvia y el zinc,
y este inmenso corazón.
(Estribillo)
Es el sonido del zinc,
tamborileando sin prisa.
El ritmo de nuestros besos,
envuelto en una sonrisa.
La melodía sencilla
de este amor en la tormenta.
En la Loma Picada y su calma,
nuestra historia se cuenta.
(Outro)
Lluvia sobre el zinc...
Sonido de amor...
En la loma picada...
Tú y yo...
(Sonido de lluvia sobre zinc desvaneciéndose)