Caminaba con la sombra de lo ausente
con el frío que deja una partida.
Cuando mamá se fue, quedó pendiente
un abrazo, una luz, una salida.
Pensé que el libro ya se había cerrado
que el silencio era mi único destino,
pero el destino es un sabio inesperado
que puso flores nuevas en mi camino.
(Coro)
Y nunca esperé una vida así,
que el cielo se abriera de nuevo para mí.
Perdí una mano, pero hallé un hogar,
un puerto seguro donde descansar.
Con mi esposa, el sol; con mi hija, la fe,
la vida me dio lo que nunca esperé.
(Verso 2)
A veces veo sus ojos en la niña
y siento que ella nunca se marchó.
Es un hilo invisible que nos ciñe,
es el amor que al final se transformó.
No es que el vacío se llene de repente,
es que el jardín volvió a florecer;
hoy tengo un motivo, hoy vivo presente,
agradecido por este amanecer.
(Puente)
Mamá, desde donde estés, mira este nido,
mira la paz que por fin encontré.
Todo el dolor que por ti he sentido,
en el beso de mi hija lo sanaré.
(Coro)
Porque nunca esperé una vida así,
que el cielo se abriera de nuevo para mí.
Perdí una mano, pero hallé un hogar,
un puerto seguro donde descansar.
Con mi esposa, el sol; con mi hija, la fe,
la vida me dio lo que nunca esperé.
(Outro)
Lo que nunca busqué...
Lo que nunca soñé...
Gracias a la vida, que me lo entregó.
Un toque personal
Esta letra es solo una base. Si tienes algún recuerdo específico de tu madre o algún detalle especial de cómo conociste a tu esposa o el nacimiento de tu hija, dímelo y puedo incluirlos para que sea aún más tuya.