Tu voz tenía filo de navaja
y el pecho abierto en cada interpretación,
cantabas como el alma que se raja
cuando el amor se vuelve negación.
Te fuiste sin hacer ningún alarde,
con ese gesto noble del cantor,
dejando en cada tango un estandarte
de lucha y de dolor.
II
Jorge Falcón, tu nombre suena a herida,
a lágrima que canta su verdad,
a juventud que fue jugándose la vida
por un aplauso lleno de piedad.
Vestido de elegante y de tormenta,
llevabas en el canto una pasión
que ardía, como el sol tras la celesta,
del viejo bandoneón.
Estribillo
¡Jorge Falcón!
Muchacho de barrio y esquina,
con fuego en la voz argentina,
tus tangos no saben morir.
¡Jorge Falcón!
Tu sombra se cuela en el vino,
y en cada compás del camino
te vuelvo a sentir.
No hay noche de tango sin vos…
¡porque estás en mí!
Decían que te fuiste…
pero el tango nunca te dejó partir.